Blog escrito y editado por Luis Roca Jusmet Comentarios y preguntas a lroca13gmail.com
jueves, 30 de noviembre de 2023
sábado, 29 de septiembre de 2018
TRABAJO A PRESENTAR
El trabajo a presentar al profesor Luis Roca Jusmet será una disertación de unas 2000 palabras que argumente una respuesta a una de las tres preguntas :
1) ¿ Podemos encontrar una compatibilidad entre la tradición republicana y la liberal ?
2) ¿ En que supuestos es justificable una movilización política contra la legalidad democrática ?
3) ¿ De qué manera puede ser fecundo políticamente en la actualidad el concepto de soberanía ?
Los trabajos se enviarán al correo
lroca13@ono.com
Igualmente puede enviarse cualquier correo sobre preguntas o comentarios de lo expuestos en las clases que el profesor ha impartido.
viernes, 21 de septiembre de 2018
MÓDULO DE FILOSOFÍA POLÍTICA DEL 30 de SETIEMBRE
Sesión de 30 de septiembre ( segunda parte )
1) Nación y nacionalismo
2) Algunos problemas de la ciudadanía del siglo XXI
Bibliografía :
ÁLVAREZ JUNCO Dioses útiles. Naciones y nacionalismos Barcelona : Galaxia Gutenberg,2016
ANDERSON, BENEDICT Comunidades imaginarias. Reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo. México : FCE, 2007
THIESSE, Anne-Marie La creación de las identidades nacionales. Europa : siglos XVIII-XX
Madrid : Ézaro ediciones, 2010
https://www.raco.cat/index.php/enrahonar/article/viewFile/253001/339746
CIUDADANÍA SIGLO XXI
Escrito por Luis Roca Jusmet
Étienne Balibar (1942) es uno de los grandes filósofos que proceden de la cantera althusseriana ( con Jacques Rancière, Alain Badiou o Pierre Macherey). Con este último, por cierto, comparte también su spinozismo.
La revista Enrahonar número 48 aparece un interesante artículo con el título de "los dilemas históricos de la democracia y su relevancia contemporánea para la ciudadanía".
https://www.raco.cat/index.php/enrahonar/article/viewFile/253001/339746
El artículo en cuestión es la transcripción escrita de una ponencia que dio en el congreso celebrado los días 17 y 18 de marzo de 2008 en la Universidad de Pittsbuy sobre "La ciudadanía en el siglo XXI".
El texto se inicia con una pregunta sobre la relación entre la idea de origen romano de ciudadanía ( civites) y la griega de ciudadanía ( politeia, demos ). Parece que para los romanos la sociedad se constituye a partir de los ciudadanos y para los griegos los ciudadanos se constituyen a partir de la comunidad política. Lo que se plantea, en el fondo, es la relación entre el individuo y la comunidad y con el territorio, el espacio donde existe. Lo cual nos conduce a la problemática de los derechos y los deberes de las personas y los colectivos y a la de la relación entre los gobernantes y los gobernados.Y si es compatible con relaciones imperialistas ( Atenas, Francia, EEUU) y con profundas desigualdades sociales. Después de esta sugerente introducción Balibar entra en una triple reflexión muy interesante.
La primera reflexión es sobre la relación entre libertad e igualdad. Balibar no coincide con los que priorizan la libertad ( como el liberal John Rawls), que considera la libertad un valor absoluto y la igualdad un valor relativo. Pero tampoco con lo que, como Jacques Rancière, que sitúa la igualdad por encima de la libertad. Balibar formuló el concepto de "equaliberty" para expresar su posición en este tema y para delimitar el principio básico de todo su discurso político. Para él la democracia no hay que considerarla únicamente como una forma de estado o régimen político. Hay que pensarla como un proceso, como una cultura para perservar y ampliar derechos. Es justamente lo que planteaba Spinoza en su "Tratado político", contrapuesta al totalitarismo ( tal como nos enseñó Claude Lefort). Balibar recurre al concepto de "insurgencia" o "insurrección" ( separándole, de entrada, de su sentido violento) para señalar su naturaleza ( lo cual lleva a ver su afinidad con Miguel Abensour ). Un movimiento, en definitiva, contra las estructuras oligárquicas que construye la ciudadanía universal y democratiza las instituciones.
MÓDULO DE FILOSOFÍA POLÍTICA: SESIÓN DEL 29 SEPTIEMBRE
La primera parte de la clase del 29 de septiembre tratará sobre los siguientes puntos :
1) Teoría política de Spinoza
2) Teoría política de Rousseau
3) Liberalismo y republicanismo. Philip Pettit
Bibliografía básica :
Spinoza, Baruch Tratado político Madrid : Alianza editorial, 1986
Rousseau, Jean-Jacques Del contrato social Madrid : Tecnos, 2007
Bibliografía complementaria :
Balibar, Étienne Spinoza y la política Buenos Aires : Prometeo, 2006
Pettit, Philip Republicanismo. Una teoría sobre la sociedad y el gobierno Madrid : Paidós ibérica, 1999
DEL MÉTODO
Cuestiones interesantes que plantea el capítulo "del método" ( del Tratado político )
Primero. En política hemos de partir de la realidad de la condición humana, no de su idealización.
El hombre real es un hombre dominado por las afectos, no por la razón.
Segundo. El hombre tiende a compadecer al que le va mal y a envidiar al que le va bien. Está más inclinado a la venganza que al perdón. Tiene tendencia a imponer su criterio y a no aceptar el del otro. No hay que presuponer que los humanos dejarán de tener estas tendencias. En todo caso hay que neutralizarlas y paliar sus efectos. Contra concepciones buenistas o racionalistas del hombre.
Tercero. Para buscar la mejor forma de estado hay que partir de lo que se ha experimentado y no diseñar utopías.
Cuarto. El Estado funciona bien en la medida en que los procedimientos son eficaces, no en la medida en que los gobernantes sean racionales. Racionales quiere decir aquí buscar el bien común de manera eficaz. Esto quiere decir que para evitar la corrupción hay que basarse en mecanismos políticos, no morales.
Quinto. La virtud ética es el carácter, que quiere decir ser capaz de entender lo que cada cual necesita y llevarlo a cabo. Es la libertad interna de cada cual a partir de su capacidad de distanciarse de las respuestas automáticas.
Sexto. La virtud del Estado es la seguridad, que la podemos entender como la garantía de que todos los ciudadanos tengan sus derechos cubiertos.
Primero. En política hemos de partir de la realidad de la condición humana, no de su idealización.
El hombre real es un hombre dominado por las afectos, no por la razón.
Segundo. El hombre tiende a compadecer al que le va mal y a envidiar al que le va bien. Está más inclinado a la venganza que al perdón. Tiene tendencia a imponer su criterio y a no aceptar el del otro. No hay que presuponer que los humanos dejarán de tener estas tendencias. En todo caso hay que neutralizarlas y paliar sus efectos. Contra concepciones buenistas o racionalistas del hombre.
Tercero. Para buscar la mejor forma de estado hay que partir de lo que se ha experimentado y no diseñar utopías.
Cuarto. El Estado funciona bien en la medida en que los procedimientos son eficaces, no en la medida en que los gobernantes sean racionales. Racionales quiere decir aquí buscar el bien común de manera eficaz. Esto quiere decir que para evitar la corrupción hay que basarse en mecanismos políticos, no morales.
Quinto. La virtud ética es el carácter, que quiere decir ser capaz de entender lo que cada cual necesita y llevarlo a cabo. Es la libertad interna de cada cual a partir de su capacidad de distanciarse de las respuestas automáticas.
Sexto. La virtud del Estado es la seguridad, que la podemos entender como la garantía de que todos los ciudadanos tengan sus derechos cubiertos.
domingo, 16 de septiembre de 2018
FILOSOFIA POLÍTICA MODERNA Y SUS DERIVACIONES
Escrito por Luis Roca Jusmet
La filosofía política moderna se inicia con Thomas Hobbes y su teoría contractualista como base de un Estado de Derecho. Estado de derecho que garantiza la igualdad de derechos de los ciudadanos, entendidos como universales. Con Hobbes los ciudadanos son sujetos de derechos pero no sujetos políticos. Es una idea del Estado de derecho que plantea que la única garantía para garantizar la igualdad de derechos es desplazando toda la soberanía al Estado, El Estado es puramente defensivo, cambia libertad por seguridad.
A partir de él aparecerán tres versiones más del contracto social, que son las de John Locke, Baruch Spinoza y Jean-Jacques Rousseau.
El planteamiento de Locke es que no hay que transferir todos la soberanía al Estado, con lo cual el ciudadano se mantiene como sujeto político con derecho al voto y con derecho a la rebelión. El Estado de derecho es democrático pero con una concepción del sujeto político que es el ciudadano limitada a su condición de propietario. Cada sujeto político defiende sus intereses privados a través de los representantes que considera convenientes. El estado como garantía de los derechos naturales ( vida, libertad, propiedad ) y como gestor de los intereses privados.
Baruch Spinoza será el primero que defienda que el Estado de derecho debe ser democrático. Lo hace desde una visión de la sociedad y del Estado como resultado de una cooperación de las potencias individuales de los ciudadanos. Las leyes no solo garantizan derechos sino que los amplían. El Estado no es solo defensivo ni gestor es también un canalizador de la cooperación ciudadana. El sujeto del derecho y de la política es el ciudadano, pero un ciudadano que se implica en un proyecto común. Un sujeto político activo.
Jean Jac-ques Rousseau, que aparece ya entrado el siglo XVIII introduce un nuevo concepto que será el nuclear dentro de su elaboración política, el de voluntad general. El contrato social desplaza la soberanía no al Estado ( Hobbes) sino al pueblo, a la nación. El ciudadano deja de ser el sujeto político ( como en Locke y en Spinoza ) y pasa a serlo "el pueblo" como confluencia de esta voluntad general. Rousseau reivindica la libertad republicana enlazando su propuesta con la de los antiguos romanos.
Podemos considerar que sobre estas bases ( se acepte explícitimanente o no la teoría contractualista) aparecen las diversas tradiciones políticas que se han desarrollado hasta la actualidad.
¿ Cuales son las derivaciones de Hobbes ? Las explica muy bien el politólogo Sheldon S. Wolin en su libro "Democracia S.A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido". El Estado de derecho de Hobbes adopta formas democráticas, como no puede ser de otra manera después de lo ocurrido en los siglos XIX y XX, pero con componentes autoritarios, dando un poder excepcional al ejecutivo y a los recortes de libertades. El ejemplo de libro es el de los gobiernos de Reagan y Bush en EEUU. Quizás nos podríamos plantear si una derivación ( en este caso no democrática) sería el gobierno del PC chino.
Locke se ha considerado el fundador y principal inspirador del liberalismo político, aunque el término sea retroactivo ( aunque no anacrónico). La democracia liberal y la separación de poderes desde una idea del ciudadano como sujeto de derechos civiles y como sujeto político limitado que delega, de manera controlada, en sus representantes. El liberalismo se hace democrático en el sentido que va aceptando el sufragio universal ( por las luchas, no por su voluntad). Las corrientes liberales y democratacristianas ( en parte ) pueden considerarse su herencia. Merkel, Macron y Rivera serían hoy sus representantes más claros.
Spinoza nos ofrece una propuesta de liberalismo republicano o de republicanismo liberal. Un concepto en el cual el sujeto político es el ciudadano pero entendido desde una visión cooperativa y fraternal. Lo que cabría aquí sería desde el liberalismo igualitario de Mill y Rawls hasta el socialismo democrático y la socialdemocracia. El republicanismo de Philip Pettit se situaría en este tradición con su intento de equilibrar la libertad negativa de los liberales con la libertad positiva de los republicanos. Más a la izquierda tendríamos la propuesta de Etienne Balibar de la equlityliberty.
Lo más complejo es cuales son las derivaciones de Rousseau. Por una parte lo reivindican los republicanos antiliberales. Son tanto los neorepublicanos como Quentin Skinner o los que lo enlazan con la tradición marxista como Antoni Doménech. Sería tema de discusión si los nacionalismos y populismos derivarian de los planteamientos de Rousseau.
sábado, 15 de septiembre de 2018
MÓDULO DE FILOSOFÍA POLÍTICA : SESIONES de 14 y 15 de SEPTIEMBRE
Este blog ofrece una serie de materiales que complementan las clases impartidas por el profesor Luis Roca Jusmet dentro del módulo de filosofía política.
Todas las consultas y comentarios a través del correo lroca13@ono.com.
La primera parte de estas clases se impartieron durante la segunda parte de la sesión del viernes día 15 y la primera parte de la sesión del día 16.
En estas dos clases se trataron las bases de la teoría política moderna. Los temas específicos que se trataron fueron :
1) La teoría del contrato social y las formulaciones de Thomas Hobbes y John Locke.
2) La hipótesis de Felipe Martínez Marzoa sobre el concepto de lo civil y las relaciones con la ley del valor (capitalismo) y la ciencia moderna galileo-newtoniana ( física matemática y aplicación tecnológica ).
El material a consultar es la entrada sobre "El concepto de la sociedad civil " de Felipe Martínez Marzoa.
Bibliografía :
Hobbes, Thomas Leviatán Madrid : Alianza editorial, 2009.
Locke, John Segundo tratado del gobierno civil
Madrid : Tecnos, 2010.
Martínez Marzoa, Felipe El concepto de lo civil
Madrid : Oficina del arte y la oficina, 2018.
martes, 11 de septiembre de 2018
EL CONCEPTO DE LO CIVIL
Felipe Martínez Marzoa (Vigo,1943) es, a mi modo de ver, el filósofo vivo español más importante ( y uno de los más interesante en el mundo mundial ). El libro que me ocupa es un texto fundamental del autor que me parece una guía imprescindible para entender debates actuales sobre la democracia. Aunque el libro se puede leer por sí mismo forma parte de un proyecto que inicia a partir de su tesis doctoral ( La filosofía de "El Capital") y enriquecido y matizado por textos posteriores. Su propuesta teórica ( rigurosamente argumentada ) es que la substancia de la modernidad ( en la que aun nos encontramos, aunque en una fase tardía, lo cual no quiere decir que esté plenamente realizada) es la sociedad civil. Sociedad civil que implica una ruptura con una sociedad basada en vínculos cualitativos, con una cultura propia, es decir, con una comunidad). Lo civil es la negación de lo natural. Pero es en esta negación donde se enmarca la modernidad. La sociedad civil implica un poder civil y este poder civil es el Estado. El Estado entendido como sistema de garantías, es decir como "el tiempo de paz" en el que cada uno puede tomar sus decisiones de acuerdo con sus deseos. El derecho es la forma universal que lo permite. El Estado es el poder con el que nadie se puede medir y que por esto tiene la capacidad de obligar a cumplir las leyes. Leyes que son formalmente universales porque son las que posibilitan que cada cual pueda gozar de este "tiempo de paz". Como hemos comentado según sus deseos, ya que a partir de la modernidad se da una ruptura entre el conocimiento y la acción. El saber ya no determina el hacer sino el "poder hacer", con lo cual se multiplican las posibilidades de actuar. La razón la utilizamos para el cálculo, para la estrategia para llegar a los objetivos que nos marcamos.
Lo propio de la modernidad es la combinación de la racionalidad científico-técnica, el Estado de derecho entendido como sistema de garantías y la ley del valor. Enlazamos aquí con el análisis de la estructura de la sociedad moderna, de la ley de valor como ontología del capitalismo, es decir la sociedad moderna. La ley del valor quiere decir que nos encontramos en una sociedad ( la civil) es, desde una sociedad en la que los particulares intercambian mercancías. Lo hace porque todo viene a medirse por su substancia-valor y debe haber una medida para hacerlo todo equivalente, convertible. Es el dinero pero el valor viene determinado por el trabajo abstracto necesario para producirlo. Lo cual quiere decir que la única mercancía necesaria es la fuerza de trabajo.
LECTURA DEL TRATADO POLÍTICO DE SPINOZA
Lectura de los siguientes capítulos :
Capítulo I : "Del método"
Capítulo II : "Del derecho natural"
Capítulo III : "Del derecho político"
Capítulo IV : "Del ámbito del poder político "
Capítulo V : "Del fin último de la sociedad"
Capítulo XI) : "De la democracia"
Capítulo I : "Del método"
Capítulo II : "Del derecho natural"
Capítulo III : "Del derecho político"
Capítulo IV : "Del ámbito del poder político "
Capítulo V : "Del fin último de la sociedad"
Capítulo XI) : "De la democracia"
ÉTICA Y POLÍTICA EN SPINOZA
Escrito por Luis Roca Jusmet
Al margen de los dos libros dedicados a la política ( Tratado teológico-político y Tratado político ) es interesante complementar estos textos con la parte cuarta de su Ética
dedicada a "La servidumbre humana y a la fuerza de los afectos." Vamos a ver las conceptualizaciones interesantes para la política.
PRIMERA CUESTIÓN
Desmontaje de ficciones. Hay que mostrar que utilizamos una serie de conceptos ficticios, y que son por tanto ideas inadecuadas. Por una parte el de Perfección. La perfección es una proyección humana basada en la creencia de que las cosas naturales se mueven por fines, cuando estos no son más que expresiones del deseo humano. Los humanos deseamos y los fines son aquellos actos orientados a la consecución de lo que queremos. La perfección es entonces un modelo ideal inventado por el hombre. En este sentido lo único que tiene sentido es darle un sentido relativo. Una cosa será más o menos perfecta en la medida que se aproxime o no al modelo ideal que formulamos. Por otra el de Bondad, que podemos considerar como un caso de perfección, en la medida en que consideramos bueno lo que se acerca a nuestro modelo ideal. Virtud es una ficción si la entendemos como una acción buena.
Carácter relativo de la bondad/perfección/virtud. Una acción humana solo puede considerarse buena, es decir virtuosa, si aumenta la perfección, es decir la potencia. es decir que es buena si te permite desarrollar tu capacidad, lo cual te producirá alegría. Aquí podemos relacionar lo que afirma Amartya Sen en su teoría de las capacidades. Pero también dice Spinoza que lo bueno es lo útil, lo cual nos permitiría entonces vincularlo a John Stuart Mill. De lo que se trata es de saber lo que es útil para nosotros, es decir lo que nos aumenta la potencia y nos produce alegría. También lo que es malo, es decir lo que nos disminuye la potencia y produce tristeza. Si actuamos de manera racional sabemos no solo esto sino también la causa de porque no hacemos lo que es bueno, lo cual nos permite cambiarlo. Actuar irracionalmente quiere decir hacer aquello que nos perjudica.
Conclusiones políticas. La mejor propuesta política es la que permita más igualdad de oportunidades para desarrollar las propias capacidades, y la que sea más útil, en el sentido que permita el máximo de alegría para el máximo de personas.
SEGUNDA CUESTIÓN
Derecho natural. Cada ser singular tiene derecho a hacer lo que hace, ya que el derecho depende de la potencia. Cada cual hace lo su naturaleza le permite en relación con los otros seres singulares. Si los hombres fueran racionales entonces cooperarían entre sí, pero como se dejan llevar por las pasiones entran en conflicto. Aquí no hay delito porque no hay leyes.
Estado y ley. Es necesario porque ya que nos mueven las pasiones viviríamos en conflicto permanente. Los individuos hacemos un pacto ( contrato social) que nos convierte en ciudadanos. Nuestra razón nos dice que, partiendo de lo anterior, lo mejor es elaborar unas leyes a las que debemos someternos, sea por razón o por miedo. En el primer caso la obediencia de las leyes es libre y en el segundo no. Acordadas las leyes el que no las sigue comete un delito y, por tanto, es sancionado.
Justícia. La justícia es un efecto del Estado. esto quiere decir que en un estado natural, en el que impera el derecho, nada es justo ni injusto. La justícia y la injustícia aparecen cuando se acuerdan unas leyes. Justo es el que las sigue e injusto el que no lo hace.
Conclusión política. El hombre pasa del estado natural al estado civil, lo cual quiere decir que limita su derecho natural a la ley que el Estado debe garantizar. Si las leyes se han elaborado con el fin de garantizar la libertad y la seguridad de todos, entonces consideramos justo el cumplimiento de la ley e injusto el incumplimiento.
TERCERA CUESTIÓN
La libertad conduce a cumplir las leyes. Si estamos de acuerdo en que es mejor y más racional vivir en un estado civil regido por leyes que en un estado natural regido por los derechos, entonces el hombre libre ( que es lo mismo que racional, que es lo mismo que sabio ) sigue las leyes porque sabe que es lo mejor. El hombre es libre en la medida en que tiene una idea adecuada de las cosas, que en este caso quiere decir entender la necesidad de las leyes y su cumplimiento. El hombre libre sabe que es mejor vivir en sociedad, en una sociedad donde los diferentes deseos cooperen en una potencia compartida. El hombre libre es además alegre y generoso.
La servidumbre conduce a cumplir las leyes por miedo. El hombre movido por sus pasiones no entiende el carácter necesario y útil de las leyes comunes y las sigue únicamente por miedo a ser sancionado, ya que las ve como una limitación a su derecho natural. El hombre movido por pasiones las tiene a veces tristes y odian a los otros al considerarlos causa de su tristeza.
En todos caso, todos ( o casi todos ) siguen las leyes, sea por razón. libremente, o por miedo, servilmente. Esto nos recuerda a Maquiavelo, cuando decía al Príncipe que las leyes se obedecen por amor o por miedo.
SPINOZA : DEL DERECHO
Escrito por Luis Roca Jusmet
En su "Tratado político" Spinoza habla del derecho natural y del derecho común y político ( o cívico ).
El derecho natural se corresponde con el poder natural. Cualquier ser vivo sigue su conatus y hace lo que puede, que es lo que le permiten las leyes de la naturaleza. El ser humano puede moverse por la razón o por las pasiones, es decir por la sabiduría o por la ignorancia, pero en ambos casos si lo hace es que tiene derecho natural a hacerlo. El derecho natural de alguien se extiende en la naturaleza hasta donde llega su poder. Otra cosa es que actuará libremente solamente el sabio que se guía por su razón. La conclusión es que no hay derecho natural, En la naturaleza todo es común y nadie puede reclamar nada como propio.
Lo que sí tenemos los humanos son derechos comunes.
El derecho común es derecho político o cívico en la medida en que existe sociedad y Estado. La sociedad es, precisamente, este cuerpo político constituido por el conjunto de cuerpos con idea de sí mismos ( es decir, seres humanos). El poder que establece y obliga a cumplir estos derechos es el Estado, que es el que se ocupa de los asuntos públicos. El Estado, tenga forma monárquica, aristocrática o democrática, es el que tiene el poder, es decir la capacidad de decisión de elaborar las leyes y aplicarlas. El que no las sigue comete un delito y se le aplica una sanción. Es el Estado el que formula el derecho común que establece lo que es de cada cual y esta es la base para el criterio de justicia.
Al pasar del estado de la naturaleza, en el que domina el derecho natural, al derecho político, nos comprometemos a seguir las leyes. Somos ciudadanos con unos derechos y súbditos con unas obligaciones. En ambos casos los humanos nos movemos por la esperanza y el miedo, como corresponde a nuestra naturaleza. Actuamos esperando algo bueno para nosotros y dejamos de hacerlo por miedo a los efectos malos que provocará nuestra acción. La diferencia entre el derecho natural y el político es que en el primero las esperanzas y los miedos son desiguales porque depende del poder de cada cual, y en cambio en el segundo los miedos y las esperanzas son iguales para todos. Esto último queda garantizado por el Estado, cuya finalidad es garantizar la seguridad de todos. La articulación de los derechos no es otra cosa la articulación de las potencias, para que cooperen entre sí y no se destruyan mutuamente. No se trata, como en Hobbes, de una ley que es represiva de la libertad. Se trata de una ley que es la materialización de la racionalidad y que, por lo tanto, es la que posibilita la libertad y no la niega. Es una libertad positiva, republicana, no negativa, liberal, como plantea Hobbes.
No hay un derecho objetivo, que sería un derecho natural que solo podría marcar Dios, como más tarde apuntará Locke con su derecho a la propiedad ( de la propia vida, de la libertad y de los bienes propios.)
No hay tampoco un derecho subjetivo "a priori" que expresaría la naturaleza humana y debería ser reconocido. Los hombres, por otra parte, ni nacemos iguales ni nacemos libres. No nacemos iguales en ningún sentido ( ni natural ni social ) pero las leyes del derecho común permiten igualar los es desigual ( "igualdad de derechos"). No somos libres porque nacemos totalmente impotentes y dependientes del otro. La libertad es algo que debemos ir ganando con la razón y la sociedad ha de posibilitarnos. La Declaración Universal de Derechos Humanos es una ficción que lo que realmente formula son deseos.a propiedad ( de la vida, libertad y bienes). Desde el punto de vista spinozista podría considerarse como un avance de la razón en la medida en que se formula un ideal en el que se contempla la máxima libertad e igualdad de derechos para todos, en esta línea de concordia y cooperación en la que el derecho debe servir para articular todas las potencias en la línea de multiplicarlas y no de dividirlas.
En su "Tratado político" Spinoza habla del derecho natural y del derecho común y político ( o cívico ).
El derecho natural se corresponde con el poder natural. Cualquier ser vivo sigue su conatus y hace lo que puede, que es lo que le permiten las leyes de la naturaleza. El ser humano puede moverse por la razón o por las pasiones, es decir por la sabiduría o por la ignorancia, pero en ambos casos si lo hace es que tiene derecho natural a hacerlo. El derecho natural de alguien se extiende en la naturaleza hasta donde llega su poder. Otra cosa es que actuará libremente solamente el sabio que se guía por su razón. La conclusión es que no hay derecho natural, En la naturaleza todo es común y nadie puede reclamar nada como propio.
Lo que sí tenemos los humanos son derechos comunes.
El derecho común es derecho político o cívico en la medida en que existe sociedad y Estado. La sociedad es, precisamente, este cuerpo político constituido por el conjunto de cuerpos con idea de sí mismos ( es decir, seres humanos). El poder que establece y obliga a cumplir estos derechos es el Estado, que es el que se ocupa de los asuntos públicos. El Estado, tenga forma monárquica, aristocrática o democrática, es el que tiene el poder, es decir la capacidad de decisión de elaborar las leyes y aplicarlas. El que no las sigue comete un delito y se le aplica una sanción. Es el Estado el que formula el derecho común que establece lo que es de cada cual y esta es la base para el criterio de justicia.
Al pasar del estado de la naturaleza, en el que domina el derecho natural, al derecho político, nos comprometemos a seguir las leyes. Somos ciudadanos con unos derechos y súbditos con unas obligaciones. En ambos casos los humanos nos movemos por la esperanza y el miedo, como corresponde a nuestra naturaleza. Actuamos esperando algo bueno para nosotros y dejamos de hacerlo por miedo a los efectos malos que provocará nuestra acción. La diferencia entre el derecho natural y el político es que en el primero las esperanzas y los miedos son desiguales porque depende del poder de cada cual, y en cambio en el segundo los miedos y las esperanzas son iguales para todos. Esto último queda garantizado por el Estado, cuya finalidad es garantizar la seguridad de todos. La articulación de los derechos no es otra cosa la articulación de las potencias, para que cooperen entre sí y no se destruyan mutuamente. No se trata, como en Hobbes, de una ley que es represiva de la libertad. Se trata de una ley que es la materialización de la racionalidad y que, por lo tanto, es la que posibilita la libertad y no la niega. Es una libertad positiva, republicana, no negativa, liberal, como plantea Hobbes.
No hay un derecho objetivo, que sería un derecho natural que solo podría marcar Dios, como más tarde apuntará Locke con su derecho a la propiedad ( de la propia vida, de la libertad y de los bienes propios.)
No hay tampoco un derecho subjetivo "a priori" que expresaría la naturaleza humana y debería ser reconocido. Los hombres, por otra parte, ni nacemos iguales ni nacemos libres. No nacemos iguales en ningún sentido ( ni natural ni social ) pero las leyes del derecho común permiten igualar los es desigual ( "igualdad de derechos"). No somos libres porque nacemos totalmente impotentes y dependientes del otro. La libertad es algo que debemos ir ganando con la razón y la sociedad ha de posibilitarnos. La Declaración Universal de Derechos Humanos es una ficción que lo que realmente formula son deseos.a propiedad ( de la vida, libertad y bienes). Desde el punto de vista spinozista podría considerarse como un avance de la razón en la medida en que se formula un ideal en el que se contempla la máxima libertad e igualdad de derechos para todos, en esta línea de concordia y cooperación en la que el derecho debe servir para articular todas las potencias en la línea de multiplicarlas y no de dividirlas.
SPINOZA : TEORÍA DEL ESTADO
Escrito por Luis Roca Jusmet
La teoría del Estado la formula básicamente en su Tratado político en el capítulo IV, que titula "Del ámbito del poder político" y en el V, que se llama "Del fin último de la sociedad".
Empecemos por el capítulo IV. El Estado es quién decide lo que es bueno o malo, justo o injusto. No hay unos derechos anteriores a los que se someta, ya que el derecho natural es el que marca el poder. Lo que hace el Estado es constituirse como el máximo poder, por lo que en cierta forma sigue el derecho natural. El Estado tiene capacidad de decidir porque tiene el máximo poder. Elabora las leyes, las interpreta y las aplica. Tiene el monopolio de la violencia y aplica, por tanto, las sanciones. Debe crear el máximo de seguridad, que es la certeza de los ciudadanos de que sus derechos sean garantizados.Si no hay seguridad, es decir certeza, ha de haber la máxima esperanza de que sea así. Los súbditos, es decir los ciudadanos en cuanto que deben obedecer las leyes, deben sentir miedo cuando imaginan que no deben seguir las leyes.Ya decía Maquiavelo que aunque el principe deba basar su autoridad en el amor de los súbditos, debe hacerlo sobre todo en el miedo. Para Spinoza los que se guían por la razón saben que hay que cooperar y querer a los otros y siguen las leyes porque benefician a todos.
Spinoza se pregunta si hay razones para cuestionar, en unas determinadas circunstancias, el poder del Estado. Como el estado, como todas las cosas naturales. debe guiarse por el conatus, debe hacer lo posible para su conservación. Para ello debe saber resolver los conflictos internos y no hacer que los ciudadanos-súbditos se dejen llevar por una pasión superior al miedo, que es la indignación. Porque al Estado lo destuyen las causas internas más que las externas. La estabilidad de las instituciones es imprescindible, pero para ello debe garantizarse la seguridad de los ciudadanos. Cuando la potencia de la multitud está dominada por la discordia de las potencias y no la concordia, entonces el Estado no funciona bien. En el momento en que la indignación es la pasión dominante las multitudes ya no se sienten obligadas por las leyes ni les domina el miedo a no cumplirlas.
Podemos ver aquí una semejanza y una diferencia con Locke. En ambos casos se reconoce que los ciudadanos pueden rebelarse contra el Estado. Pueden quiere decir que tienen derecho a hacerlo. Pero la justificación es diferente. En el caso de Locke hay una argumentación iusnaturalista. es decir, que hay un derecho divino, el de la propiedad ( de la propia vida, la libertad, los propios bienes) que debe ser respetado y solo puede ser sustraído por el Estado para proteger el derecho de los otros. En el caso de Spinoza es la propia dinámica interna la que lo justifica. El derecho natural se impone porque se rompe el derecho político. Hay una cierta idea en ambos de contrato social como justificación del respeto a las leyes.
En el capítulo V define que el objetivo del Estado es la seguridad. En el Tratado político-teológico había planteado que era la libertad. En este sentido dice lo mismo que Thomas Hobbes, aunque éste contrapone la seguridad a la libertad y Spinoza no. Para Hobbes la libertad es la que marca el derecho natural de hacer lo que quieres, mientras que para Spinoza es la que surge de la razón, que lleva al respeto a la ley.
domingo, 13 de noviembre de 2016
NACIÓN Y ESTADO
Escrito por José Alvarez Junco
Una vez más, vuelve a plantearse el problema de la distribución territorial del poder en este país como un enfrentamiento entre Cataluña y España, presentados como entes esenciales y monolíticos en lugar de sociedades complejas donde hay muy diversos individuos, grupos y opiniones. No hay más que leer la carta del president Mas en la que nos revela lo que Cataluña “quiere”, “ama” o “busca”. Ojalá lográramos que estos entes bajaran del Olimpo y hablaran por sí mismos. Pero nos hablan sus portavoces —autoproclamados—, que coinciden, por cierto, en algo: en negarle al contrario el título de nación. CatUna vez más, vuelve a plantearse el problema de la distribución territorial del poder en este país como un enfrentamiento entre Cataluña y España, presentados como entes esenciales y monolíticos en lugar de sociedades complejas donde hay muy diversos individuos, grupos y opiniones. No hay más que leer la carta del president Mas en la que nos revela lo que Cataluña “quiere”, “ama” o “busca”. Ojalá lográramos que estos entes bajaran del Olimpo y hablaran por sí mismos. Pero nos hablan sus portavoces —autoproclamados—, que coinciden, por cierto, en algo: en negarle al contrario el título de nación. Cataluña no es una nación, dicen los españolistas; ya le concedimos “nacionalidad”, hace cuarenta años; demasiado fue. España no es una nación, replican los catalanistas, sino un mero “Estado”; o sea, no es una realidad “natural”, dotada de derechos, sino un ente artificial e impuesto¿Qué es una nación? Se ha intentado mil veces definirla según criterios “objetivos” y ninguno funciona. ¿Se basa en la raza? Vade retro, Satanás, el concepto es peligroso y está, por suerte, obsoleto. ¿En la religión? Importa poco en nuestras secularizadas sociedades y, además, una religión abarca muchas naciones y una nación tiene varias religiones. ¿En la lengua? Hay varios miles de lenguas en el planeta, sin contar dialectos (que nadie sabe en qué se diferencian de las lenguas), y tampoco coinciden con las naciones. Al final, lo que de verdad define a la nación es un elemento subjetivo: son grupos de individuos que creen compartir ciertos rasgos culturales y viven sobre un territorio al que consideran propio. El factor clave es, por tanto, la creencia, la voluntad, la adhesión emocional de sus componentes.El otro día, en una carta abierta —bien intencionada, creo—, el expresidente Felipe González comparaba incidentalmente la situación catalana con los fascismos de los años treinta. Ofendió con ello al nacionalismo catalán, que presume de un pasado democrático impecable. Fue un error. Pero eso no significa que entre nacionalismos y fascismos no haya ninguna relación. Por el contrario, el fascismo es, entre otras cosas, una afirmación radical de la nación.Vistas así las cosas, es innegable que Cataluña es una nación, porque así lo creen y quieren la mayoría de sus habitantes. Pero, exactamente por la misma razón, España también lo es; porque hay muchos millones de personas que se sienten españoles. Y quienes se niegan a decir “España”, sustituyéndolo por “Estado español”, están ofendiendo —y lo saben— a todos aquellos para quienes tal palabra tiene un alto contenido emocional.Pero el nacionalismo puede combinarse con otros muchos proyectos y programas políticos. Puede, para empezar, fundamentar la democracia, en definitiva el derecho de una colectividad a decidir sus propios destinos. Pero ojo, porque también puede justificar una dictadura, el derecho de un líder iluminado, que conoce como nadie los deseos y destinos de su patria, a imponérselos a sus conciudadanos sin consultarles nunca nada. Igualmente, el nacionalismo puede combinarse con un programa radicalmente modernizador (la revolución Meijí, en Japón), para poner al país en condiciones de competir con sus rivales; y, al revés, puede ser contrario a toda innovación, en nombre de las tradiciones heredadas que constituyen la identidad nacional. El nacionalismo es igualmente compatible con un imperialismo expansionista, sobre pueblos considerados inferiores, así como con lo opuesto, un movimiento de liberación nacional antiimperialista. Y puede servir para ampliar los espacios políticos (Alemania, Italia, en el siglo XIX) o para dividirlos, como pretenden hoy los nacionalismos secesionistas.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
NACIÓN Y NACIONALISMO
Dioses útiles. Naciones y nacionalismos
José Álvarez Junco
Barcelona : Galaxia Gutenberg, 2016
Escrito por Luis Roca Jusmet
La verdad es que el título que he puesto a la reseña puede ser solamente uno entre otros posibles y adecuados. Porque los temas y problemas que trata el autor son muchos y todos los aborda desde la lucidez, el rigor y la claridad.El libro está dividido en dos bloques diferenciados, el primero de los cuales, metodológico y conceptual es un instrumento más que valioso, tanto para saber lo que podemos entender hoy por nación cómo por nacionalismo. El autor nos explica muy bien cómo los estudios científicos contemporáneos cuestionan los tópicos heredados sobre el tema. Que el sentimiento nacional es un fenómeno natural de pertenencia a una sociedad, tan antiguo como ella; que el Estado es una construcción que tiene como base natural la nación ; que el nacionalismo es una doctrina política moderna. Estas hipótesis se replantea en términos críticos a partir de la Segunda Guerra Mundial y de los desastres provocados por los nacionalismos. Desde estos nuevos planteamientos se pasa a considerarse a la nación como un efecto, más que cómo una causa, del Estado moderno. El sentimiento nacional es moderno, aunque pueden encontrase antecedentes en la Biblia ( la creencia de los judíos como pueblo escogido) o de Grecia ( cómo pueblo civilizado frente a los bárbaros). Lo más específico del nacionalismo moderno es que va ligado a la idea de soberanía popular : la nación es soberana y es, por tanto, un sujeto político. Dentro del nacionalismo hay que diferenciar entre el cívico-republicano, ligado a la revolución francesa, y el étnico, ligado a la construcción de Estados como Alemania. Se hace también una sugerente analogía entre el nacionalismo y la religión; se pone también de manifiesto su utilización por la élites dominantes para consolidar su poder o para oponerse a él por parte de las élites locales.
Destacaré sobre todo la definición de la antropóloga Benedict Anderson en su concepción de la nación como un artefacto cultural que puede definirse como una "comunidad imaginada" ; ligada por cierto a la revolución técnica de los medios de educación y a la masificación de la educación, que le permiten que la población interiorice su relato y símbolos. Eric Hobwsman señalará que también hay que enterderla como ligada al liberalismo, en el sentido de abrir espacios políticos antifeudales y antimonárquicos y ampliar y estructurar los mercados. Se va señalando su carácter de fenómeno de masas y la coexistencia entre un nacionalismo heroico y agresivo y otro más banal y cotidiano. La sociología histórica de autores como Charles Tilly insistirá en el aspecto político más que en el cultural en la formación del Estado-nación. Será el creador de una burocracia como nuevo centro de poder. En todo caso, la nación es siempre construcción cultural, tenga más o menos bases objetivas. Esto llevará al problema de fondo de que hasta que punto hay características objetivas y hasta que punto es una identificación subjetiva. En la mayoría de casos hay una continuidad con las monarquías europeas pero solo esto. Ávarez Junco plantea, la necesidad de una distancia crítica y una objetividad del historiador, que no que no puede verse atrapado por los propios mitos creados por el nacionalismo. La definición final es que la nación es "un conjunto de seres humanos entre los que domina la conciencia de tener rasgos que los identifican como grupo ( lo cual implica un doble movimiento de unir y de separar) en un territorio. El Estado moderno es, entonces, "un conjunto de instituciones públicas que administran un Estado con medios coactivos, con recursos propios y capacidad de legislar."
MULTICULTUALISMO E INTERCULTURALISMO
Escrito por Luis Roca Jusmet
Criticar el multiculturalismo significa problematitzar dos cuestiones : En primer lugar la operatividad teórica de la noción de multiculturalidad para entender la sociedad contemporánea. En segundo lugar la propuesta política que hay detrás de la defensa del multiculturalismo.
Pero voy a aclarar cuál es la perspectiva a partir de la que orientaré la reflexión crítica, puesto que sólo podemos hacer una crítica si tenemos un criterio y quiero que éste sea explícito. Esta perspectiva es filosófica, lo cual quiere decir para mí que está orientada por la investigación de la verdad y del bien, sin mayúsculas ( no pueden tener un carácter absoluto) pero con determinación, es decir, sin perderse en un relativismo que acaba diluyendo cualquier afirmación. Hay un primer criterio epistemológico que es lo del realismo crítico, que por cierto formula muy bien uno de los autores que inspiran este texto, que es Kwame Antonthy Appiah. Este filósofo considera que aunque hay que mantener la idea de una realidad independiente del conocimiento, es la naturaleza del tema del cual hablamos el que nos trae a una posición realista o nominalista. y que justamente el problema de las identidad hay que abordarlo de manera nominalista. Y es nominalista en el sentido que, al margen de que nuestra identidad individual es real, todas las otras identidades ( las particulares y las universales) se basan en clasificaciones que son posibles pero no son necesarias. Es decir, que sin ser arbitrarias, sí son convencionales ( son productos del acuerdo, aunque estén basados en elementos comunes que representan propiedades reales ) pero con elementos subjetivos ( porque en última instancia hay un elemento fundamental en las identidades colectivas que es el de la identificación).
En la perspectiva de la moral y la política, dice Appiah, también hay que mantener un cierto realismo, en el sentido de afirmar la existencia de elementos comunes incuestionables. La buena convivencia ( que es, creo, el objetivo de la moral y la política) se tiene que garantizar a partir del respeto y de unas normas que la posibiliten. Pero esto no se tiene que plantear en términos de valores porque estos principios universales no tienen que depender de ellos, puesto que son los que los posibilitan. El que hay que dejar claro es que estos principios comunes son concretos en el sentido que es a lo largo de la historia que se van cristalizándose.
Creo que lo hacen a través del respeto ( en la moral) y la democracia ( en la político). Considero inadecuada una moral que no se base en el respeto al otro, puesto que en caso contrario podemos hablar únicamente de una ética como sistema de valores ( tal como puede plantear Nietzsche, por ejemplo ) pero no de una moral, que siempre hace falta que esté orientada hacia el reconocimiento del otro y a las obligaciones que ello implica. Cómo dice el interesante y poco conocido filósofo francés Marcel Conche la moral debe ser universal mientras que la ética es particular y singular. La moral de los derechos del hombre es el absoluto moral de nuestra época porque hemos decidido intersubjectivamente que lo sea, no porque tenga un fundamento objetivo.. Del mismo modo no puede haber política sin democracia, como muy bien nos ha mostrado Jacques Rancière, puesto que si por política entendemos la acción pública, la intervención del pueblo transformado en ciudadano, sin democracia lo único que tenemos es un orden jerárquico y un sistema policíaco que lo mantiene.
Creo que lo hacen a través del respeto ( en la moral) y la democracia ( en la político). Considero inadecuada una moral que no se base en el respeto al otro, puesto que en caso contrario podemos hablar únicamente de una ética como sistema de valores ( tal como puede plantear Nietzsche, por ejemplo ) pero no de una moral, que siempre hace falta que esté orientada hacia el reconocimiento del otro y a las obligaciones que ello implica. Cómo dice el interesante y poco conocido filósofo francés Marcel Conche la moral debe ser universal mientras que la ética es particular y singular. La moral de los derechos del hombre es el absoluto moral de nuestra época porque hemos decidido intersubjectivamente que lo sea, no porque tenga un fundamento objetivo.. Del mismo modo no puede haber política sin democracia, como muy bien nos ha mostrado Jacques Rancière, puesto que si por política entendemos la acción pública, la intervención del pueblo transformado en ciudadano, sin democracia lo único que tenemos es un orden jerárquico y un sistema policíaco que lo mantiene.
Aquí hay que entender que, como dice Amatya Sen la democracia se tiene que entender no como un sistema político formal inventado por Occidente sino también como una conquista histórica de raíces mundiales, basada en la deliberación pública como premisa por las decisiones políticas.
La teoría de referencia de defensa del multiculturalismo será la de Charles Taylor, filósofo contemporáneo canadiense y defensor de los derechos de la minoría francófona del Quebec en su país. La crítica del multiculturalismo lo orientaré a partir del análisis de un sociólogo crítico, Gerald Baumann y de algunas reflexiones teóricas de tres autores que ,curiosamente, tienen en común que aunque se han formado en nuestra tradición cultural europea proceden por su origen del nuestro el Otro : el Europa del Este, Asia y África. Son Slavoj Žizek y los anteriormente citados Amaryta Sen y Kwame Anthony Appiah, procedentes respectivamente de la antigua Yugoslavia, de la India y de Ghana. Seguiré este itinerario para llegar a una conclusión crítica respecto al multiculturalismo y formular una propuesta política alternativa.
El término multiculturalismo apareció en Canadá en 1970 vinculado a la presión de la comunidad francófona quebenenca ante la mayoría de origen anglosajón. El año 1982 incorporó el reconocimiento explícito de la multiculturalidad a su Constitución. Este multiculturalismo aparecía, por lo tanto, como resultado de una demanda específica, que era la del reconocimiento de la identidad cultural de una comunidad minoritaria dentro de un Estado-nación. Lo podemos englobar dentro de una opción comunitarista, que considera que la identidad personal la adquirimos dentro de grupos culturales cohesionados de manera homogénea y claramente diferenciados de las otras comunidades. Sin denominarlo así, el nacionalismo catalán utiliza este concepto para reivindicar Cataluña como nación a partir de un identidad cultural propia. Este es el primer sentido que da Will Kymlicka que es, como Taylor, de nacionalidad canadiense y militante del movimiento francófono del Quebec. Su propuesta política es la de formular un tratado bilateral de respeto mutuo entre diferentes grupos culturales ( etnias) de un mismo Estado ( tomando como modelo el que ha pasado con la comunidad francófona de la cual él forma parte en Canadá). Desde esta posición considera que tenemos que entender el derecho a la propia cultura como un derecho humano, que en el caso de las minorías implica una política activa que hace falta que dé lugar a políticas de discriminación positiva. Kymlicka considera que este último punto, que es el de los derechos de las minorías étnicas, se tenía que incluir dentro de una Teoría de la Justicia.
El término multiculturalismo apareció en Canadá en 1970 vinculado a la presión de la comunidad francófona quebenenca ante la mayoría de origen anglosajón. El año 1982 incorporó el reconocimiento explícito de la multiculturalidad a su Constitución. Este multiculturalismo aparecía, por lo tanto, como resultado de una demanda específica, que era la del reconocimiento de la identidad cultural de una comunidad minoritaria dentro de un Estado-nación. Lo podemos englobar dentro de una opción comunitarista, que considera que la identidad personal la adquirimos dentro de grupos culturales cohesionados de manera homogénea y claramente diferenciados de las otras comunidades. Sin denominarlo así, el nacionalismo catalán utiliza este concepto para reivindicar Cataluña como nación a partir de un identidad cultural propia. Este es el primer sentido que da Will Kymlicka que es, como Taylor, de nacionalidad canadiense y militante del movimiento francófono del Quebec. Su propuesta política es la de formular un tratado bilateral de respeto mutuo entre diferentes grupos culturales ( etnias) de un mismo Estado ( tomando como modelo el que ha pasado con la comunidad francófona de la cual él forma parte en Canadá). Desde esta posición considera que tenemos que entender el derecho a la propia cultura como un derecho humano, que en el caso de las minorías implica una política activa que hace falta que dé lugar a políticas de discriminación positiva. Kymlicka considera que este último punto, que es el de los derechos de las minorías étnicas, se tenía que incluir dentro de una Teoría de la Justicia.
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